Aquí en esta entrañable imagen, varios miembros del equipo con los músicos de Bunbury echamos un vistazo después de la jornada de grabación para ver lo que estábamos haciendo. ¡Qué chiquillos!
Iré colgando algunas fotos que no desvelen demasiado. En esta, Fernando Olmo (gran persona, enorme profesional y ayuda indispensable en este proyecto) y yo mismo templamos los nervios esperando el despegue.
Por esto llevo tanto tiempo sin actualizar el blog. Enrique Bunbury, un avión estrellado, unas cámaras encima de otras (hasta 18) y poquitas horas de sueño.